Sunday, May 24, 2009

'Eso es Cuba y Más Nada' - español

"Eso es Cuba y Más Nada"
Cosas que un cubano de Miami descubrió durante su primer viaje a Cuba, o qué puede uno comprar por $9 si los gasta sabiamente
por Sundiata Ojeda,
La Prensa de Minnesota
April 10, 2006

Estabamos sentados a la sombra de El Cristo de La Habana hablando de muchas cosas en la que se suponía que iba a ser mi última noche en Cuba. Situada en Casablanca, justo enfrente del puerto de la Vieja Habana, la enorme estatua de Jesús – comisionada por Fulgencio Batista a finales de 1958 – se convierte en un imán de última hora para los amantes que quieren la privacidad que no pueden obtener en el más famoso Malecón de la capital cubana. La pasión que llenaba nuestra noche no era, sin embargo, una pasión romántica: Lisa y yo seguíamos hablando de Cuba. Cada giro de nuestra conversación nos regresaba a nuestro hogar, el único hogar que ella jamás conoció y el hogar que yo visitaba por primera vez.

Soy un cubano, nacido y criado en Miami, que estaba haciendo su primera visita a Cuba y que quería quedarse. Todavía quiero.

"Es muy duro", dijo ella de la vida en el último sitio vetado para las visitas de los Yanquis. "La gente no sabe lo duro que es."

Lisa describe como ha tenido que ahorrar desesperadamente para obtener las cosas más básicas en las que la mayoría de la gente de clase media de EEUU no piensa; cosas cuya existencia en la cocina de uno, o en el botiquín, o bolso, se dan tanto por hecho; en este país donde nuestras dotes consumistas para desechar fundan la nación corporativa que paga mayores salarios a los jóvenes científicos e ingenieros para desarrollar productos desechables, que para hacerlos reciclables.

Lisa, que trabaja en el sector de ventas y cuyos clientes son virtualmente todos turistas, comparte una casa con su madre y su hermana mayor, que lleva de profesora ya una década. La casa que comparten está literalmente en obras y mucho del discreto salario de la familia se va en la compra de materiales de construcción como sacos de cemento. Ella espera tener la casa, a la que se mudaron porque su anterior casa en la Vieja Habana se caía a trozos, lista para diciembre.

Para poder tenerla lista para entonces, su familia dedica virtualmente todo su tiempo libre al tipo de trabajo con el que Bob Villa (cuyo propio padre abandonó Cuba en los 40 para huir de la tiranía) sonreiría o saldría espantado.

Nadie de la familia de Lisa tiene experiencia alguna en construcción, pero sí que tienen experiencia "inventando". Lisa me dijo que la gente que viene a Cuba por unos pocos días, semanas o incluso meses y se queda en buenos hoteles o incluso en rústicas "casas particulares" (el equivalente cubano a los "Bed and Breakfast" norteamericanos), con autos de alquiler y los bolsillos llenos de dinero al contado que eclipsan lo que la mayoría de los cubanos pueden ganar en tres o cuatro meses, no saben lo que es tener que "inventar" sólo para llegar al día siguiente.

De acuerdo con la página de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés), el salario per capita durante 2005 fue de $3.300 (comparado con el de este país que se acerca a $50.000) Esto sale a aproximadamente $9 al día, o lo que el residente medio de Golden Valley, Anoka o Woodbury gasta en su primer entrante en Bennigan's o Applebee's.

Una visión común en las pocas imágenes que se nos permite ver de Cuba en este país, ya sea vía televisión o prensa escrita, es la de muchos cubanos apretados en autobuses viejos llamados "camellos", debido a sus dos "jorobas".

Un visión aún más común en todo Cuba para aquellos que, de hecho, visitan la Cuba real – las calles de la ciudad en El Cerro y Santo Saurez, carreteras rurales en San Cristóbal y Alto Songo – es la de gente intentado viajar "a la botella", es decir haciendo auto-stop. Todo el mundo en Cuba, o así lo parece, hace auto-stop – no es raro ver a veteranos (el rango más alto que logré ver fue Teniente Coronel) del ejército cubano intentando agarrar un viaje.

Es importante, sin embargo, apuntar que no todo en Cuba y lo que está relacionado con Cuba es lo que parece.

Por ejemplo, ver oficiales de un ejército que representa con efectividad, como escribió el historiador Eduardo Galeano, "la gente en armas" esperando junto a sus vecinos y compatriotas para agarrar un viaje, parece desmentir la noción de EEUU de que Cuba es una dictadura militar.

Después de todo, en mis mejores días, no he conseguido siquiera imaginar al matón con menos rango en el ejército sádico de Augusto Pinochet sin su propio auto, o al menos una motocicleta con la cual pudiera viajar alrededor de Santiago o Valparaíso durante los días de gloria – aprobados por Kissinger – de Pinochet.

En otras palabras, la importante lección que hay que aprender es que la retórica de "todos los hombres son creados iguales" se acerca más a la realidad de Cuba que la de cualquier otro lugar que haya visitado en el mundo.

Otra percepción común y errónea sobre Cuba es que muchos, si no todos, los cubanos pasan todo su tiempo de vigilia intentado escapar a los Estados Unidos. De todas las personas con las que hablé, sólo una estaba realmente intentando llegar a los Estados Unidos. La mayoría de los cubanos que expresaron una opinión sobre el asunto, de hecho, comunicaron lo que se convirtió en un deseo no negociable de quedarse en casa – todo, mientras reconocían las mismas realidades de las que Lisa y yo hablábamos (Lisa, por su parte, también expresó una determinación de no abandonar Cuba).

Debido al compromiso sin precedentes de Cuba por una educación pública gratuita y de calidad que incluye estudios universitarios (de acuerdo con el Estudio de Desarrollo Humano de la ONU del año pasado, Cuba era el líder mundial en términos de fondos dedicados a la educación pública – 18,7% del PIB desde 2000 – 2002, comparado con el 5,7% de Estados Unidos para el mismo periodo), un visitante de la isla más grande del Caribe que quiere mantener un diálogo animado, informado y respetuoso sobre lo que está pasando en el mundo, no tiene que ir muy lejos.

Todo cubano con el que me encontré – desde taxistas fuera de servicio hasta camareras; desde obreros de la construcción a artistas; desde clérigos profesionales hasta jubilados satisfechos – estaba bien informado sobre hechos actuales.

Para ilustrarlo, hay un lugar a plena vista para la mayoría de los turistas en Cuba que captura perfectamente esta manifestación especial de gente muy bien informada y por tanto más políticamente sofisticada. En el Parque Central de La Habana, situado entre puntos como el Hotel Inglaterra, el Hotel Parque Central y El Capitolio, uno puede encontrar fácilmente "La Esquina Caliente". Allí, bajo la sombra de los banianos (o higueras de Bengala) majestuosos y ante la mirada aprobadora de la estatua del héroe nacional José Martí (dicha estatua hecha "infame" por las fotografías de marineros estadounidenses borrachos defecando en ella, durante una demasiado común corriente de irrespetuoso comportamiento vandálico en suelo cubano, durante la fase neocolonial de la historia cubana que muchos en Miami conocen aún como "los buenos tiempos"), un gran grupo de cubanos se juntan todos los días para hablar – y muy alto – sobre todo lo que se les venga a la cabeza. La única norma para participar en las discusiones de La Esquina Caliente es que se participe de una forma bien informada y respetuosa (en el lenguaje de las comunidades del sur de EEUU "no salgas ahí a hacer el tonto") Esto es la democracia pura y las discusiones de naturaleza abierta que los antiguos griegos envidiarían.

También interesante es el hecho de que la presencia de oficiales uniformados en las cercanías no tentó a los Sócrates y Platones cubanos para censurarse lo más mínimo.

Mi primera visita a La Esquina Caliente estuvo marcada por mis preguntas sobre la Secretaria de Estado de EEUU Condoleezza Rice, el director Michael Moore, la Ley Patriota de EEUU – por nombrar unos pocos de los muchos temas cubiertos por mí – y, de acuerdo con los testigos, los ciento y algo de personas que querían hablar con el cubano procedente de los Estados Unidos.

Esto me trae otra realidad oculta sobre Cuba: mi miedo constante a ser acosado y encarcelado en Cuba porque mi familia huyó de la isla para venir a Estados Unidos, resultó ser tan ficticio como las proclamaciones de hace tres años de que Irak tenía almacenadas armas de destrucción masiva con el propósito de destruir el Mall de América. No hay base razonable para que yo, como cubano nacido en Estados Unidos, tenga más miedo de algo en Cuba que un cubano que ha vivido en Cuba toda su vida. De hecho, no hay base razonable para que cualquier estadounidense tenga más miedo de algo en Cuba que un cubano viviendo en Cuba. Mientras los cubanos están ciertamente más al tanto de la tradición de que su país esté al otro lado de la línea de los abusos norteamericanos (que, como testimonios históricos y contemporáneos demuestran fácilmente, los pone en compañía con muchas naciones alrededor del mundo en desarrollo), un estadounidense tiene más posibilidades de que un canadiense le eche en cara su procedencia, a que lo haga un cubano.

Probablemente lo más fácil de encontrar en Cuba es el grandísimo recurso natural de su humanidad incondicional, que los cubanos ofrecen muy fácil y generosamente incluso para los más remotos visitantes. Hay un dicho en el Islam que reza que Alá otorga sin medida a la humanidad. Si emular al Altísimo es la salvación, entonces los cubanos recrean su propio paraíso cada momento del día.

Los hechos y ejemplos de cubanos ofreciendo un viaje, echando una mano, dando un cálido abrazo, plantándole a uno grandes besos en la mejilla, saludando con honestidad, ofreciendo una palabra amable, compartiendo pan, dando consejos o indicaciones con gusto o mostrando una brillante, luminosa sonrisa son demasiado numerosos para compartirlos en este único artículo. Este sentido genuino de la comunidad, la comunidad de la humanidad, está profundamente enraizado en la vida de Cuba hoy en día y es probablemente la única razón por la que muchos cubanos que me dijeron que se quieren quedar hayan elegido así.

Volviendo a la cuestión de los cubanos que quieren o no quieren salir de Cuba para Estados Unidos, muchos cubanos saben que, por virtud de una acta del Congreso, EEUU tiene 25.000 visas disponibles para inmigrantes cubanos cada año. Un importante paso en este proceso inmigratorio es esperar en fila – durante cuatro horas cada vez – en la Sección de Interés de EEUU en La Habana.

Para entregar una solicitud, un cubano debe pagar una cuota de solicitud no reembolsable de cien dólares a los oficiales de la Sección de Interés – una cantidad considerable en un país donde 27 pesos cubanos equivalen a un dólar. La mayoría de los solicitantes, por cierto, son rechazados directamente por el gobierno de EEUU – después de haber pagado la cuota de solicitud.

Cuando uno toma esto en consideración, junto con la innegable influencia de los sueños basados en historias de la gente en Estados Unidos y las imágenes que abundan en las películas de Norte América, por ejemplo, y la tendencia natural humana a creer que la hierba es siempre más verde al otro lado de la verja, ¿es de extrañar que haya cubanos que quieran venir a este país?

Después de todo, la mayoría de los cubanos que abandonaron Cuba, con la esperanza de poner un "pie seco" en suelo estadounidense y que han sido entrevistados y citados por las noticias en la prensa norteamericana, citan motivaciones enraizadas con fundamentos económicos para explicar por qué buscaron convertirse en uno más de la gran masa.

Por supuesto, están aquellos – la mayoría en Miami y Washington y que tienen un interés lucrativo de convencernos de lo siguiente – que insisten que los cubanos abandonan Cuba porque odian a Fidel Castro, el comunista. Pero, más mexicanos optan por atravesar desiertos peligrosos donde el clima, la topografía, la flora y la fauna, los bandidos, los vigilantes y la vastedad de la "América del Sudeste" hacen de su supervivencia todo menos una certeza, mientras que los cubanos toman las 90 millas que los separan de Estados Unidos o incluso la ruta más corta de las Bahamas. ¿Es Vicente Fox un comunista? Si es así, ¿lo sabe su "patrón" en Crawford, Texas?

Pasando una vieja iglesia en la plaza de la pintoresca ciudad de Consolación del Sur, Olivia, una profesional de 20 años de edad, encantadora y muy católica y que iba de vuelta a la escuela para aprender inglés, me hace saber con orgullo que esa iglesia es donde ella fue bautizada y recibió su primera comunión. Fue, si cabe, otro recordatorio del Artículo VIII de la actual constitución cubana que garantiza la libertad de religión. Aunque yo nada sabía de la existencia de esa particular provisión constitucional hasta justo antes de partir de Cuba, la vi manifestarse en casi todos los lugares en los que me aventuré, casi desde el primer momento que llegué.

Uno de las mayores falsedades que descubrí sobre Cuba en Estados Unidos, fue que la religión y la espiritualidad son objeto de persecución por el estado.

En una ocasión, participé un viernes con otros musulmanes en sus oraciones en una mezquita justo al salir de la Plaza Mayor (uno de los mejores mercados abiertos que he visitado) en la Vieja Habana y estuve presente en una ceremonia de purificación informal pero poderosa en la casa de Gerardo, un humilde Babalwo, o sacerdote la de religión afrocubana "Santería", en Parraga, un distrito al sur de La Habana. Nada de lo mencionado arriba se llevó a cabo en secreto; de hecho, en ambas ocasiones, dos policías uniformados me ayudaron a localizar ambos sitios.

Esta revelación contrastó agudamente con las noticias de los "cubanos" en Estados Unidos que ejercían su libertad religiosa por correo electrónico, animando a la gente a rezar para que el equipo cubano de béisbol perdiera en los mundiales.

Según se enfriaba el aire de la noche de primavera, Lisa y yo hablamos de la asistencia médica universal para los cubanos, de la que había estado oyendo tanto. Ella tenía que ir en dos días a un breve visita en su policlínico local (que, como muchas otras clínicas que vi, estaba a un paso de su casa) Ella mencionó que, aunque estaba orgullosa de que Cuba estaba ayudando a otros países con sus equipos médicos visitantes, los últimos tres años habían requerido algo de ajuste. Cuando le pregunté qué clase de ajuste, me dijo que ahora, en vez de entrar y ver a un doctor enseguida, entrar sin cita suponía una espera de hasta dos o tres horas.

Pensé en contarle lo que "sin cita" conlleva usualmente en Estados Unidos, pero luego cambié de idea.

Cuba y sus logros en atención médica obtienen mucha atención internacional y con números como los que siguen, no es difícil saber por qué:

Gasto per Capita en Salud (2002)
Número 1 – EEUU ($5.274 por persona)
Número 97 – Cuba ($236 por persona)

Porcentaje de niños de 1 año vacunados contra paperas (2003)
Número 2 (empatado) – Cuba (99%)
Número 70 – EEUU (93%)
(UN Human Development Report 2005)

Así, de acuerdo con la ONU, Cuba es capaz de vacunar a más niños que Estados Unidos, que gasta 23 veces más que Cuba en atención médica. Por supuesto, cualquiera que haya pasado con su auto cerca de cualquier edificio inmenso y brillante que alberga sólo las oficinas de los proveedores de seguros médicos que, como media y de acuerdo con los patrocinadores de la propuesta HR676 del Congreso, son responsables de que la familia media estadounidense gaste más de $9.000 al año en atención médica, se preguntará dónde va ese dinero en realidad.

Según estamos sentados al silencio de la noche, contemplando a los barcos remolcadores guiar barcos a sus atracaderos en el puerto más abajo, pensé en cuánto se puede hacer con tan poco.

Después de todo, en toda una vida, Cuba ha erradicado el analfabetismo (que llegaba hasta el 40 por ciento durante los "tiempos del glamour" que se celebran anualmente en la Convención de la Nostalgia Cubana en Miami) y no sólo ha tratado las disparidades en atención médica dentro de sus propias fronteras, sino que también ha ayudado a aumentar los recursos médicos en países como Pakistán, Venezuela, Haití, Malasia (68 países en total, así como " 1.800 doctores de 47 países en vías de desarrollo se graduaron [en la escuela médica] en Cuba" en 2005 de acuerdo con BBC), todo mientras estaban sujetos al bloqueo económico denunciado tanto inhumano como ilegal en varios círculos.

Pensé también en el salario actual per capita de Cuba, esos $3.300 anuales o 9 pavos diarios que mencioné antes. Recordé entonces una conferencia el pasado septiembre en la sala de conferencias del Edificio Humphrey en la Universidad de Minnesota que habló de los billones de personas en la Tierra que tienen que "vivir" con menos de $2 al día.

De acuerdo con el Banco Mundial, 2,7 billones de personas son forzadas a sobrevivir con este "presupuesto" de dos dólares per diem. Con la población mundial actual ligeramente por debajo de 6 billones, esto significa que uno de cada dos seres humanos debe de ser capaz de pagar por comida, vivienda y ropa con menos de lo que el habitante medio de Minnesota tiene en el compartimento de monedas de su Ford Explorer.

Luego pensé en los "cubanos" en casa, en Miami, que dicen que quieren retomar Cuba para que Cuba pueda recuperar terreno con respecto al resto del mundo. Viendo cómo los 9 pavos se comparan con "el resto del mundo", espero de verdad que se queden en Miami.

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